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Cómo Descubrir Un Buen Amigo, O Amiga

Posted by miguelajavier en 17 marzo, 2008


Proverbio 17:17En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.

(COMO SALIO AL AIRE ANOCHE EN RADIO VISION CRISTIANA INTERNACIONAL, 1330 AM NEW YORK Y REP. DOMINICANA, 660 AM, SANTIAGO, RD y 530 AM  PARA TODO EL CARIBE) 

Lo que realmente Dios espera no es que se comporten bien contigo, sino que tú te comportes bien con los demás, a la medida de este texto.Siempre medimos a los demás y juzgamos su actuación y les calificamos de buenos y malos, pero ¿Qué de nosotros? ¿Estamos obrando en altura? Yo no se tú pero yo quiero ser buen amigo.Como yo sé que muchos de los que escuchan lo saben, se los recordaré: “En la medida que siembres, así cosechas.” En otras palabras: TUS AMIGOS SON EL FRUTO DE TU SIEMBRA.Una cosa que puedo ver aquí es la dimensión divina que va más allá del ojo humano. No sólo el amigo es medible en cuanto al tiempo que dedica sino que su amor va hasta el grado de hermandad en los tiempos de angustia. Es ahí donde muchos somos quebrados. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a comprender al amigo que no llegó, al que no llamó, al que no aportó? Repito: “Lo que realmente Dios espera no es que se comporten bien contigo, sino que tú te comportes bien con los demás”.    

Proverbios 17

 1 Mejor es un bocado seco, y en paz,
    Que casa de contiendas llena de provisiones.

   
 2 El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,
    Y con los hermanos compartirá la herencia.

   
 3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro;
    Pero Jehová prueba los corazones.

   
 4 El malo está atento al labio inicuo;
    Y el mentiroso escucha la lengua detractora.

   
 5 El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;
    Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

   
 6 Corona de los viejos son los nietos,
    Y la honra de los hijos, sus padres.

   
 7 No conviene al necio la altilocuencia;
    !!Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!

   
 8 Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica;
    Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.

   
 9 El que cubre la falta busca amistad;
    Mas el que la divulga, aparta al amigo.

   
 10 La reprensión aprovecha al entendido,
    Más que cien azotes al necio.

   
 11 El rebelde no busca sino el mal,
    Y mensajero cruel será enviado contra él.

   
 12 Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros,
    Que con un fatuo en su necedad.

   
 13 El que da mal por bien,
    No se apartará el mal de su casa.

   
 14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;
    Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.

   
 15 El que justifica al impío, y el que condena al justo,
    Ambos son igualmente abominación a Jehová.

   
 16 ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría,
    No teniendo entendimiento?

   
 17 En todo tiempo ama el amigo,
    Y es como un hermano en tiempo de angustia.

   
 18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas,
    Y sale por fiador en presencia de su amigo.

   
 19 El que ama la disputa, ama la transgresión;
    Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina.

   
 20 El perverso de corazón nunca hallará el bien,
    Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.

   
 21 El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;
    Y el padre del necio no se alegrará.

   
 22 El corazón alegre constituye buen remedio;
    Mas el espíritu triste seca los huesos.

   
 23 El impío toma soborno del seno
    Para pervertir las sendas de la justicia.

   
 24 En el rostro del entendido aparece la sabiduría;
    Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.

   
 25 El hijo necio es pesadumbre de su padre,
    Y amargura a la que lo dio a luz.

   
 26 Ciertamente no es bueno condenar al justo,
    Ni herir a los nobles que hacen lo recto.

   
 27 El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;
    De espíritu prudente es el hombre entendido.

   
 28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
    El que cierra sus labios es entendido.

   
 26 Ciertamente no es bueno condenar al justo,
    Ni herir a los nobles que hacen lo recto.

   
 27 El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;
    De espíritu prudente es el hombre entendido.

   
 28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
    El que cierra sus labios es entendido.

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